Como no funciona por combustión, las instalaciones de aerotermia no emiten ni gases, ni cenizas, ni humos. Por lo tanto, ya no son necesarias chimeneas de extracción y el peligro de intoxicación también disminuye. Por otra parte, el mantenimiento del equipo es mucho más sencillo y está menos sometido a desgaste y averías.

0 emisiones de CO2.

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